Cuando la soledad te toque.
Cuando no tengas a quien amar.
Cuando ya nada soportes
por tu mala voluntad...
Entonces no vuelvas buscando
una nueva oportunidad.
Porque cuando me tuviste en brazos
no me supiste valorar.
Y sé que no sientes nada.
Porque no sabes amar.
Pero te acordaras de mí
cuando te toque llorar.
Y ya no queda nada
de lo mucho que te pude amar.
Porque me traicionaste,
me lograste descepcionar.
Ya no quieras fingir.
El disfraz te logré quitar.
No me trates de herir
una vez más.
Pero de todos modos
el mal no te quiero desear,
porque allá arriba hay un Dios
que de tí se va a encargar.
Johannys Rivera (2007) Entre espinas y rosas- agonías del corazón (1ra ed.) Puerto Rico.

No hay comentarios:
Publicar un comentario